Miércoles, 06 Diciembre 2017 00:00

Alarcón: “No tendrás una salida política si el Gobierno no está lo suficientemente presionado”

 
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“La negociación sola no logra nada, acompañada de otros elementos de presión externa e interna puede llevar a algún resultado” “La negociación sola no logra nada, acompañada de otros elementos de presión externa e interna puede llevar a algún resultado” FOTO UCAB
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Un nuevo intento de negociación empezó entre el Gobierno y la oposición, con pauta de un nuevo encuentro para el 15 de diciembre, donde se esperan los primeros acuerdos.

El año pasado se plantearon una serie de compromisos que el régimen madurista no cumplió, por lo que el tema de la negociación sigue siendo satanizado por un sector de la oposición, en vista de la desconfianza que le genera la contraparte. Esto además de las críticas por no incluirse explícitamente como condición la disolución de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

En entrevista para Correo del Caroní, el director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Benigno Alarcón, expone los pros y contras de este proceso de negociación, así como la complejidad de llegar a acuerdos, donde la oposición paga un costo por ir al diálogo, mientras que el Gobierno tampoco ofrece muestras de ceder en las peticiones opositoras.

“Yo no veo zona de acuerdo posible en este proceso, no veo un espacio al cual se puedan llegar a determinados acuerdos. Evidentemente no manejamos toda la información de lo que ha sucedido en la mesa, conocemos a algunas de las personas que han estado cerca del proceso, pero al final del día no tenemos una información completa, pero por lo que se sabe, no hay condiciones en principio sobre las posibilidades de un acuerdo, por lo menos en esta etapa”.

Alarcón recuerda que los temas que pueden salir en una mesa de negociación pueden ser muy variados, aunque esta en específico tiene una intención muy clara: “volver a la ruta constitucional, lo cual implica el respeto a la Asamblea Nacional, al juego electoral, la libertad de los presos políticos y ciertas condiciones que permitan salir de esta crisis por vía democrática”.

- ¿Hay muestras de llegar a un primer entendimiento para el 15 de diciembre, viendo las exigencias de ambas partes?

- No veo ninguna señal de parte del Gobierno de querer llegar a un entendimiento, básicamente por una cosa: la gente negocia cuando no puede conseguir lo que necesita por otros medios. ¿Qué pareciera estar reclamando el Gobierno en primer lugar? Evidentemente el cese de las sanciones. Eso es un tema que al final del día no depende de la oposición, no tendría que negociarse con la oposición sino con quienes sancionan.

Eso es un primer problema, luego está la otra cosa que pareciera querer el Gobierno, es el tema de que la oposición le reconozca la ANC, lo cual también luce muy poco probable porque ha dicho todo este tiempo que la ANC es ilegítima e inconstitucional, y el reconocerla se puede convertir en una espada contra mí mismo, porque al reconocerla está reconociendo sus poderes.

 

ComillasAMARILLASLos resultados de una negociación dependen más de lo que sucede fuera de la mesa de negociación de lo que sucede dentro. Tienen que haber condiciones que obliguen a las partes a llegar a esos resultados. (…) La negociación sola no logra nada, acompañada de otros elementos de presión externa e interna puede llevar a algún resultado”.

 

Por el lado de la oposición, las demandas tienen que ver con los cuatro puntos ya anunciados. En el caso del canal humanitario, a quien más debería favorecer e interesar es al Gobierno. Pero este tiene la convicción de que la ayuda humanitaria viene acompañada de otros temas, y le tiene un enorme miedo desde el tiempo de Chávez, por los efectos que puede tener esa ayuda internacional sobre una población dependiente 100% del Gobierno, y que con la ayuda la gente se hace menos dependiente, porque las cosas de mayor necesidad son resueltas por una vía distinta.

Otro reclamo fundamental es el de los presos políticos y el reconocimiento a la Asamblea Nacional, lo que implica pedirle al Gobierno colocarle limitaciones a su propio poder, porque si reconoce y devuelve competencias a la AN, el Gobierno evidentemente tendría limitaciones porque hay un mecanismo de contrapeso.

Sobre el tema electoral, Alarcón afirma: “está claro que el Gobierno no va a renunciar a ninguna ventaja electoral, sabiendo que la oposición es una mayoría en comparación con quienes apoyan al Gobierno, y no va a correr el riesgo de perder una posible elección presidencial”.

- Una de las exigencias previas al diálogo fue el de la disolución de la ANC, por lo cual algunos sectores rechazaron la posibilidad de ir al proceso. ¿Se debió incluir explícitamente este tema en la agenda de diálogo?

- Si estamos hablando de negociación, estamos hablando de acercar posiciones y no de alejarlas, entonces si planteas la eliminación de la ANC, sabes que allí no habrá ningún acuerdo, al igual que no habría posibilidad si el Gobierno plantea la eliminación de la AN.

Lo que si pareciera que ha estado en discusión en algún momento es limitar las competencias de la ANC, a la redacción de una nueva constitución, que posteriormente debería ser aprobado por la vía de un referéndum aprobatorio, pero es claro que la idea de una ANC no es la de generar una nueva constitución. Les interesa más la ANC como supra poder que como mecanismo de redacción o de modificación de la Constitución existente, y veo muy difícil que vaya a ceder.

Costos vs beneficios

- ¿Cuáles son las ventajas de ir a un proceso de negociación en este momento?, en vísperas de unas elecciones municipales y a la expectativa de un adelanto de presidenciales.

- Yo creo que ir a la negociación per se no es condenable, no estoy de acuerdo con los fanáticos que a fuego puro se expresan en las redes sociales, insultando, ofendiendo, colocando en duda a quienes fueron a República Dominicana, tildándolos de traidores, etc. Creo que termina haciéndonos mucho daño, que es el daño que el Gobierno busca hacer con el mantener abierta una mesa de negociación.  No es cierto que el Gobierno no tenga interés en una mesa de negociación y que de alguna manera ha obligado a la oposición, no comparto esa opinión.

 

NEGOCIACIoNPara Alarcón, es importante que la oposición tenga una buena estrategia comunicacional con respecto al proceso de negociación

 

Por otro lado, se sabe que la oposición cada vez que se presenta a una mesa de negociación es muy cuestionada, muy atacada, va fracturada, y el proceso de negociación en este momento entre los electores de oposición puede tener niveles de rechazo cercano al 80%.

El Gobierno sabe esto, y para él, sentar a la oposición en la misma mesa es un objetivo per se, porque sabe que sentando a la oposición en la mesa logra el objetivo de fracturar más, de hacer que se le cuestione mucho más y de alguna manera restarle votos. Eso explica por qué el Gobierno plantea una negociación a puertas de una elección municipal, y el domingo (Nicolás) Maduro plantea que no deberían esperar al 15, sino reunirse esta misma semana en Miraflores.

Los contras están en el proceso de desgaste, fractura, cuestionamiento en torno de sentarse en la mesa y la potencial pérdida de votos y de apoyo a la que se somete la oposición por correr el riesgo de sentarse en la mesa.

- ¿Cuál o cuáles serían las ventajas?

- Yo creo que tiene a favor que una negociación puede darse en algún momento. Apuesto a que sea posible o vaya a ser posible después de una elección presidencial, a lo mejor nos equivocamos y se dan otras circunstancias que permitan que esa negociación avance antes de la elección presidencial.

Después de una elección presidencial habrá una mesa de negociación que se puede presentar en cualquiera de los dos escenarios, en el caso de que la oposición pierda o que el Gobierno pierda. El servidor tendrá que negociar las condiciones de su relación con el que gana, y tendrá que negociar qué va a pasar de allí en adelante. Sobre todo la parte perdedora tendrá un interés fundamental el poder negociar ciertas condiciones, de cara a las consecuencias de esa elección.

La ventaja entonces de haber tenido este proceso es que de alguna manera plantea un puente de comunicación, hay un canal que está abierto y saben que lo pueden utilizar en algún momento. El tener un canal abierto es importante si le queremos ahorrar al país una salida traumática.

- Quienes satanizan el diálogo apuestan por la presión de calle, pese a todo lo vivido en 2017 con una mayor represión y autoritarismo. ¿Hay una alternativa al proceso de diálogo?

- No creo que podamos ver la negociación como excluyente de otros mecanismos. No tendrás una salida política a la situación del país si el Gobierno no está lo suficientemente presionado a hacer elecciones bajo ciertas condiciones de presión, pero tampoco vas a tener respeto a los resultados electorales si no tienes cierta presión interna y externa sobre el Gobierno.

Los resultados de una negociación dependen más de lo que sucede fuera de la mesa de negociación de lo que sucede dentro. Tienen que haber condiciones que obliguen a las partes a llegar a esos resultados, condiciones que hagan que el no llegar a un acuerdo sea menos atractivo y más costoso. En ese sentido, la negociación sola no logra nada, acompañada de otros elementos de presión externa e interna puede llevar a algún resultado.

Si queremos una elección, una salida pacífica y electoral, que los resultados se respeten, la negociación por sí sola no lo va a lograr, un acuerdo negociado que lleve a esas garantías y ese respeto de resultados electorales, es la salida que tenemos a la vista.

- Hay una amplia delegación en la oposición, ¿considera que están todos los representantes de los sectores que deben estar o falta todavía algunas vocerías en el proceso?

- Si yo fuera la oposición, yo dejaría la negociación en manos de técnicos y no mandaría a las figuras políticas a negociar, porque construir acuerdos es un proceso muy lento, delicado, que lleva cierto nivel de experticias, experiencia y dedicación, pero sobre todo porque el someter a líderes políticos al proceso de negociación, básicamente está diseñado para desgastar el liderazgo de esos líderes políticos y para hacer que sean atacados y cuestionados por sus mismos seguidores.

Sabiendo que eso es imposible porque el Gobierno no va a querer, yo me manejaría con negociaciones mucho más discretas, porque si en algún momento empieza de manera seria, va a ser un proceso relativamente lento. Es bueno que haya personas que puedan apoyar y asesorar el proceso, pero tampoco funciona que tengas en una mesa de negociación a un gentío sentado, porque la posibilidad de llegar a acuerdos es inversamente proporcional al número de personas que participan.

- ¿Qué recomendaciones haría a la oposición?

- Sugeriría que hay que estar consciente de la utilidad real que tiene este proceso de negociación, y tatar de limitar lo que vamos a hacer a la utilidad real de este proceso, hasta dónde, qué cosas se pueden acordar. Yo creo que el Gobierno está dispuesto a hacer ciertas condiciones con tratar de mantener a la oposición en la mesa por el tema del desgaste político. Creo que el tema de los presos políticos es un tema factible.

Como es un tema de desgaste, como oposición debo cuidar la manera que comunico hacia afuera lo que hago en este mesa de negociación, justamente para poder reducir el costo de sentarme en esta mesa de negociación.

Son recomendaciones que serían importantes en un momento como este, entender que posiblemente no tendré acuerdos en los temas que me resulten esenciales, pero puedo tener acuerdos pequeños que por lo menos significan mucho para algunas familias que tienen a sus esposos, hijos presos y no pueden ser debidamente atendidos.

Para Alarcón, es importante que la oposición entienda el costo que está pagando por ir a un nuevo proceso de diálogo, y reducirlo a través de una buena estrategia comunicacional, de manera que: “le haga ver al país que ir a la mesa de negociación no es cuestionable per se y lo que hay que tratar es de sacarle el mayor provecho posible sin que la oposición se nos fracture, sin que la gente deje de votar, o que sucedan las cosas que en principio el Gobierno está esperando que suceda”.

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