Lunes, 19 Marzo 2018 00:00

Familiares denuncian que paciente renal murió por negligencia médica y escasez de insumos en hospital de Guaiparo

 
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El féretro de Crisbel Lunar lo llevaron al CCP Vizcaíno para que se despidiera de su madre, pues a la reclusa le negaron el permiso para visitar a su hija antes que muriera en el hospital de Guaiparo El féretro de Crisbel Lunar lo llevaron al CCP Vizcaíno para que se despidiera de su madre, pues a la reclusa le negaron el permiso para visitar a su hija antes que muriera en el hospital de Guaiparo FOTOS WILLIAM URDANETA

El cortejo fúnebre de Crisbel Lunar hizo una parada antes de llegar al cementerio de Chirica. Familiares bajaron el féretro de la mujer de 27 años en el Centro de Coordinación Policial (CCP) Vizcaíno, San Félix, en donde está detenida desde hace cuatro años la madre de Crisbel, Liliana Lunar. A la reclusa no le dieron permiso de visitar a su hija moribunda en el hospital Dr. Raúl Leoni, antes que falleciera el 16 de marzo, víctima de la escasez de medicinas para la diálisis.

“A mi muchacha me la dejaron morir como un perro”, lamentaba su tía, Yoxi Lunar, afuera del CCP Vizcaíno, centro que funge como cárcel de mujeres en Ciudad Guayana, aunque debería ser un centro de detención temporal, durante máximo 48 horas, mientras los detenidos son presentados ante la justicia.

Dolor, rabia e indignación marcaban los rostros de las tías y primas de Crisbel Lunar. Fue diagnosticada con insuficiencia renal hace dos semanas, y murió en el proceso de recibir su primera diálisis. Su estancia en los hospitales Uyapar, en Puerto Ordaz, y Dr. Raúl Leoni, en San Félix, fue una verdadera agonía, porque en ninguno había insumos para la diálisis de emergencia que le salvaría la vida.

Esta es la realidad que denunció la ONG Codevida desde enero de 2018, cuando alertó del riesgo de muerte en el que están 16mil pacientes renales venezolanos de todo el país por falta de filtros, catéteres y concentrados dialíticos. Crisbel Lunar, esposa y madre de tres hijos, fue una de ellas.

FAMILIA LUNARLa familia Lunar insiste en que a Crisbel “la dejaron morir” en los hospitales Uyapar y Guaiparo, por falta de medicinas para la diálisis de emergencia que le salvaría la vida

Ingreso sin esperanzas

Crisbel enfermó hace dos semanas. Sentía fuertes dolores de cabeza, náuseas, dolor de barriga y subidas de tensión. Estuvo pocos días en una clínica privada hasta que se consumió su seguro médico. El especialista tratante la remitió a Uyapar como paciente grave que requería una diálisis de emergencia, pero en Uyapar tardaron aproximadamente cuatro días en confirmar que tenía insuficiencia renal.

“No me decían nada, me le inyectaban puro suero, puros calmantes, y nada que la metían a diálisis… ‘Ya va, ya va’, era todo lo que decían, hasta que el viernes (16 de marzo) amaneció hinchada y se le trancó la respiración”, contó llorosa Yoxi Lunar. Crisbel tenía la úrea y la creatinina altas desde que ingresó en la clínica, valores que confirman la insuficiencia renal crónica.

Después de la crisis de Crisbel, el personal del hospital Uyapar les notificó que en este centro no podían dializarle por falta de medicamentos. “Si me lo hubieran dicho desde que llegamos, yo corro con mi muchacha para dónde sea, así sea para (Ciudad) Bolívar… Pero no, ellos me la dejaron morir como si fuera un animal en esa cama”, repitió Yoxi Lunar, en medio de sollozos.

Una fuente del hospital Uyapar, que pidió el resguardo de su nombre para evitar represalias, confirmó que desde diciembre de 2017 no llegan los insumos necesarios para la unidad de diálisis, por lo que las cinco máquinas disponibles están inoperativas.

Cuando trasladaron a Crisbel al hospital de Guaiparo, la respuesta fue desalentadora: tampoco había cómo tratarla. En este centro sí funcionan las máquinas de diálisis, pero no había catéter disponible. El escaso insumo puede costar hasta más de 6 millones de bolívares en farmacias. “Nos dijeron que aún si hubiera el catéter, ya era demasiado tarde”, añadió una de sus primas. Con esperanza, la familia igual se movilizó a buscar el catéter que no encontraron. Horas después, Crisbel falleció en brazos de su tía. “Me decía ayúdame, ayúdame… Murió una persona inocente por la negligencia de un médico”, insistió la tía de la fallecida.

La familia Lunar no perdona que a la fallecida no la hayan remitido inmediatamente a Guaiparo para que recibiera diálisis. En cambio, agonizó por casi dos semanas, esperando un tratamiento que no podía llegar.

Yoxi recordó que en su estadía, tuvo que comprar yelcos, inyectadoras, sueros y más insumos. “Están dejando morir a la gente como si fueran animales. ¿Dónde están las cajas de medicamentos que el gobernador mandó al hospital?”, inquirió la familiar, refiriéndose a las recientes publicaciones del gobernador de Bolívar, Justo Noguera Pietri.

El personal médico y obrero tanto de Uyapar como de Guaiparo ha protestado desde el año pasado, para denunciar la grave escasez de insumos que aumenta cuantiosamente el número de muertes como el de Crisbel Lunar: por falta de tratamientos. Pese a esto, el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) no ha tomado medidas ni ha mejorado la dotación. Lo más grave es que a la escasez de insumos se le suma ahora la renuncia masiva de enfermeras y médicos, y el IVSS no autoriza nuevas contrataciones.

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El duelo golpea en la prisión

Liliana Lunar solo tuvo 30 minutos con el ataúd de su única hija para darle el último adiós dentro del CCP Vizcaíno, antes que la trasladaran al cementerio municipal de Chirica. El juzgado no autorizó el permiso que solicitó su familia para que visitara a su hija enferma antes de morir o para que asistiera al sepelio.

Liliana es víctima del retardo procesal en Venezuela. Hace cuatro años está recluida en el CCP Vizcaíno, acusada de homicidio, y todavía no ha tenido la primera audiencia de juicio. Su familia asegura que es inocente, y ruegan a las autoridades que comiencen las audiencias para poder demostrarlo. “Un día dicen que no hay patrulla para trasladarla, otra el juzgado no trabaja, otro día no hay fiscal y otro día dicen que no hay juez… Así se han ido cuatro años con mi hermana ahí adentro”, describió Yoxi Lunar.

Deben llevarle la comida para la semana, porque el Estado no se hace cargo de las necesidades básicas de las detenidas.

El derecho básico a salud oportuna, gratuita y de calidad tampoco fue garantizado para la única hija de Liliana Lunar, Crisbel, quien se sumó a la estadística de pacientes renales fallecidos por falta de tratamiento en Venezuela.

En todo el país ya han cerrado 32 de los 129 centros de diálisis existentes, por falta de insumos, pero el Estado venezolano persiste en negar la emergencia humanitaria y rechaza la ayuda internacional, que pudo salvarle la vida a Crisbel y decenas de pacientes más.

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